Georradar

Los estudios de georradar se realizan a lo largo de líneas o mallas de investigación, bien desplazando el equipo de registro de un modo continuo, o tomando datos a intervalos de muestreo muy pequeños. Este tipo de investigaciones conllevan la utilización de una antena emisora que genera una pulso electromagnético (onda de radio) capaz de atravesar distintos materiales de origen natural u antrópico. Dicho pulso se refleja en aquellos sectores donde existe un cambio importante en las condiciones del terreno (cambios geológicos, hidrogeológicos o existencia de estructuras enterradas), y se registra en una antena receptora en superficie. Durante el ensayo de campo el equipo de registro ordena y muestra la información en una sección distancia-tiempo donde puede realizarse una primera interpretación. Esta sección posteriormente se somete a un procesado para mejorar la señal, así como para expresar la información en una sección distancia-profundidad donde se resaltar los principales rasgos de interés.

Por norma general nuestros registros se procesan con el programa REFLEX. Las secciones resultantes se convierten a profundidad aplicando una conversión de velocidad de propagación de la onda electromagnética, la cual normalmente se estima como un valor medio de la velocidad del terreno. Sin datos de calibración de partida, la profundidad expresada en las secciones de georradar puede estimarse con un error del 20% (dependiendo de la velocidad de propagación de la señal en el terreno).